EL ESCRITOR HEREJE


Escribir de panza es una herejía en esta profesión.

¡Y qué más da si soy hereje! Sí, escribo de panza y aun así solo Dios sabe cuanto me ha costado alumbrar este par de frases mal cortadas; pero la cosa no me preocupa, si hasta el mismo Gabriel, siendo ya García Márquez, podía pasarse un día entero quitando y poniendo la misma coma y es que, escritor que respete el oficio, escatimará el uso de las palabras y de los signos como al agua en tiempos de sequía.

Si el reto no está en franquearse, que es la estrategia que yo estoy usando para poder arrojar algo, lo que realmente cuesta es enfrentarse después a tanta escoria aunque a la larga se le agarre el gusto y, supongo, que no haya nada de malo en ello: escribir como si no hubiese límite a la idiotez siempre que, a la hora de corregir, se lo haga con la esencialidad del hombre de las cavernas y la sinceridad del de las tabernas.

¡Un 2018 en éxtasis!


Lo que único que me extasiaba de “Sex and the City” era cuando Carrie escribía su artículo.

Han pasado por lo menos quince años y sigo probando esa sensación ¿cómo escribir lo que pienso sin pujo y sin vergüenza? Sin temor a la crítica, al ridículo, a sentirme inexperta, ignorante y no adapta. Sin nada que contar ni aportar.

Esa era yo. Ahora me acepto. Con faltas de ortografía y sin títulos, transpirando soledad y no tabaco. Sintiéndome en compañía de amigos que no conozco en esta búsqueda continua de respuestas del ser y su razón de ser en esta vida…

Me faltaba solo una cosa: lanzarme. Me he auto-extasiada.

¡Feliz 2018!

29 ABRIL 2015: NI SABER DE ADIÓS, NI OLER A PAUSA DE REFLEXIÓN


Autor: Blogracho

Este post no debe ni saber de adiós, ni oler a pausa de reflexión. No es un adiós porque seguiré escribiendo, ni es una pausa de reflexión porque no estoy buscando un modo diplomático para terminar con una relación: yo no dudo de mi amor por la escritura. Es un post para contarte como están las cosas.

La semana pasada que no pude escribir por temas personales tuve la oportunidad, a más de reposarme, de reflexionar sobre la importancia del blog, de la escritura y otros aspectos primordiales para mí; y no sé si por casualidad o porque era lo que yo estaba buscando y necesitaba en ese momento, llegó a mis ojos esta frase: proyecta bien tu vida y sigue adelante con confianza.

Y es por esto que en este momento es necesario que yo desacelere, no sin antes informar a mis lectores que esa promesa – hecha con la ilusión de crear un vínculo publicando todos los días a media noche – no puedo seguir manteniéndola.

Por el momento no sé con qué periodicidad lograré publicar, pero me esforzaré a continuar con las publicaciones de “The Elements of Style” todos los martes y miércoles.

Hasta la próxima.

13 MARZO 2015: COMO GATO ENLOQUECIDO


Autor: Blogracho

Los cuarenta y cuatro minutos ya pasaron y yo apenas estoy iniciando este post. Cómo quisiera volver a inicios de este año y mirar la televisión un viernes por la noche en completa calma o caer rendida poco después de las diez de la noche. Olvidarme que hice un compromiso contigo y que quizás soy la única que lo recuerda y a la única a la que le importe. Me repito que es inútil: que para escribir un gran mojón de palabras es mejor no escribir nada. Pero en el intento de auto-doblegarme esta idea salta como un gato enloquecido – y los gatos nunca se equivocan – respiro y me recuerdo que un día te prometí que crearía un vínculo contigo, que te hablaría todos los días a media noche de Italia, y es eso lo que estoy haciendo.

Pero el escritor es humano y su vida es como la de cualquier personaje de un libro, y yo no soy más que otro personaje de este libro infinito; que al autor de este libro no le convence de mí esto o aquello y que está probando a limarme, a quitarme los excesos y a completarme con lo que me falta, que me está modelando.

Hoy estoy abatida.  Me alegra no haberte fallado, pero siento no haber hecho lo mejor que podía.

BLOGRASOFANDO CON CHÉJOV


Autor: Blogracho

chejov2*ALEGRÍA Y CUENTOS OSCUROS

Te quejas de que mis protagonistas son tétricos. Por desgracia, ¡no es mi culpa! Me vienen así involuntariamente y, cuando escribo, no me parece hacerlo en modo tétrico; de todos modos, cuando trabajo estoy siempre de buen humor. Se sabe que las personas pesimistas, los melancólicos, escriben siempre cosas alegres, mientras que las personas alegres con sus escritos suscitan melancolía. Ahora, yo soy una persona alegre; o por lo menos los primeros treinta años de mi vida me los gocé, como se dice.

a Lidija Avilova, Niza, 6 octubre 1897

¡Oh! Anton, tuve que hacer una lista de semejanzas y diferencias para aclararme las ideas, porque me parecía que era yo que estaba hablando de mí misma:

  • La gente dice que escribo en modo triste
  • Estoy siempre de buen humor cuando escribo
  • Me las gocé los primeros treinta años de vida

Por lo que me falta, son solo detallitos (en el fondo, y en lo que más cuenta, tú y yo nos parecemos):

  • Escribir bien
  • Ser el maestro del relato corto
  • Ser considerado como uno de los más importantes escritores de cuentos de la historia de la literatura

 .

 *Senza trama e senza finale, Anton Chéjov

07 MARZO 2015: CARTA A EL MATALLANA


Autor: Blogracho

Pero estar triste no tiene nada de malo, todas las emociones son válidas, son vida.

https://elmatallanadotcom.wordpress.com/

Estimado EL MATALLANA, hay algunos comentarios que me llegan particularmente, el tuyo es una de ellos.

Concuerdo contigo. De la tristeza, se puede y se debe aprender mucho, porque la tristeza es como el fuego y el fuego quema consume destruye da calor y da vida.

La tristeza es como una sutil línea imaginaria fácil de traspasar que te puede atar sin que te des cuenta. Una línea que demarcada la cancha de fútbol donde se juega la vida; en una mitad de la cancha se alternan las emociones, desde la alegría, la tristeza, el empuje, el desaliento, la derrota, la victoria, el placer, el hastío, la certeza, la inseguridad, la paz, la agitación – porque como tú dices, las emociones son vida; y en el otro lado de la cancha está la tristeza como una pelota fija, inmóvil, enterrada en el césped, abatida, iracunda, sin espíritu – muerta en vida.

Todos tenemos el derecho obligatorio de estar tristes, porque si hay tristeza es señal de que hubo alegría, y de ambas cosas está hecha la vida; pero de ser un ser triste tenemos que huir, porque eso mata.

En la vida hay que aceptar ciertas cosas, rechazar otras, conciliar con unas y perseverar por otras, pero jamás debemos dejarnos doblegar de la tristeza. Tenemos que rechazar que sea parte de nuestro ser para que no acabe con nuestras ganas de vivir, de tropezar, de levantarnos y de seguir caminando. Podemos aceptar caminar cojos porque al fin y al cabo seguiremos caminando, pero no podemos vivir tristes por ser cojos. Podemos conciliar el tener que ajustarnos los cinturones y vivir como no queremos a cambio de poder dormir y vivir tranquilos. Podemos sentirnos frustrados porque muchos nacen en cunas doradas o con talento innato, mientras a algunos nos toca nacer por casualidad y derramar gotas de sudor hasta del meñique para alcanzar nuestros sueños. Pero es el perseverar lo que construirá nuestro carácter en cimientos sólidos para que, cuando lleguen los días de tristeza, nos demos cuenta cuando hayamos traspasado esa la línea imaginaria y volvamos a ese lado de la cancha que da vida. Quizás es ahí donde está el meollo de la felicidad ¿no crees?

A propósito de Zukunftsmusik, qué palabra, qué post.

Me has iluminado. Era eso lo que la faltaba a mi futuro – ¡música! Y con la anexión que le he hecho, ahora sí que me gusta como suena. Ecco mi Zukunftmusik: cuando llegue a 144.000 seguidores renunciaré a mi trabajo, me dedicaré a ser una escritora full time y donaré el diez por cien de las ventas para ayudar a aquellas personas sin Zukunkftmusik y a volver a ese lado de la cancha que dona vida.

Por siempre grata,

Indira

https://elmatallanadotcom.wordpress.com/2015/03/07/zukunftsmusik-o-musica-del-futuro/#respond

Zukunkftmusik: “música del futuro”.

05 MARZO 2015: EN TODAS LAS CONJUGACIONES POSIBLES


Autor: Blogracho

¡Hoy dos meses del blog! Todo del puta madre – en todas las conjugaciones posibles: sacadera de puta, sacadera de madre, del hijuemadre – y así sucesivamente.

Gratificante sí, pero extenuante.

Tanto lo aprendido, tanto lo mejorado, que una semana no me bastaría para contarles todo. Pero de una cosa quisiera hablarles, algo que me ha golpeado como resaca con vino de mesa.

Alguien cercano a mí, y que leyó mis post apenas supo que andaba de bloguera, me dijo que no me reconocía, que escribía en modo triste y como alguien insatisfecho y reprimido. Y tanto para completar la resaca, como cuando se tiene que trabajar al día siguiente, me preguntó si yo era feliz.

Para tranquilidad de esta persona, sí, y sigo siendo la misma de hace diez o quince kilos atrás. Esa a la que la vida no le da problemas, le da solo oportunidades. Esa que está en el top ten de las diez preferidas de Dios. Esa que ve siempre el vaso lleno y con unos hielitos picados, hojitas de hierbabuena (a veces hierba de la buena), azúcar de caña, que el ron no lo ve porque va mezclado con el agua y limoncito.

El punto es que escribir literatura, no es como escribir un diario. Y eso es lo que yo intento, escribir literatura, a través de textos donde pongo en práctica lo aprendido. Pero me pregunto, por qué no. Si escribiera un poco de mí misma, no un diario, pero algo donde comparta más detalles de esta experiencia de escritor que da sus primeros pasos, quizás no resultaría muy triste y podría regalar un poco de mi optimismo y de lo poco que sé y sin dudas me resultaría más fácil escribir. Una especie de On writing de un blogracho…  Volviendo a poner los pies sobre la tierra y antes de finalizar, gracias a todos mis blogros y blogueros. Los resultados obtenidos para muchos será poco, para pocos será mucho, para mí una confirmación que tengo que seguir escribiendo, con o sin literatura.

EL CÓDIGO DE SAINT-EXUPÉRY Y SU PRINCIPITO (II) – EL BLOGRO DEL PRINCIPITO


Autor: Blogracho
Capítulo II: EL BLOGRO DEL PRINCIPITO

Todo empezó cuando decidí crear un blog, con la intención de hacer de la escritura un rito. Sí, un rito, como lo han hecho los grandes de la literatura, desde Balzac, que escribía toda la noche bebiendo litros y litros de café, hasta la Munro, que con una mano sostenía la plancha y con la otra escribía a máquina.

Un rito que consiste en extrapolarle a mi jornada cuarenta y cuatro minutos para escribir y publicar algo en el blog, durante seis días a la semana. El séptimo día lo reservo para para afilar la cierra, como diría Stephen R. Covey**; yo prefiero llamarlo: un día para rellenar el tintero… Y todo andaba liso hasta que me llegaron esos días difíciles por los que pasa todo escritor que se empeña, novel o nobel que sea: la postovulación literaria.

Me sentía cansada, insípida y sin libido creativo; sin un motivo válido para seguir consternando mis días que de por sí se consumen subidos en una caminadora que va a setenta kilómetros por hora – caminando. Entonces me paré, di un paso atrás, y comencé a leer de nuevo este pequeño gran libro que un día inspiró este blog y el BLOGO DEL PRINCIPITO.

Y mientras lo leía, mi corazón rojo Valentino comenzó a latir siempre más fuerte:

-¿Qué significa “domesticar”? – preguntó el principito.

-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa “crear vínculos…”

-¿Crear vínculos?

-Efectivamente -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…*

Por esto, por los vínculos, por Antoine, por El Principito, por el zorro, por la Rosa y por ti: aunque a veces sienta que no soy capaz y que no tengo nada interesante que decir, yo tengo que seguir escribiendo en mi blog. Porque cuando yo escribo, mi corazón no se cansa de bailar al ritmo del bombo, y porque cuando el corazón late así de fuerte es señal de que está vivo – y yo tengo que escucharlo.

Y mi blog será para mí lo que fue la Rosa para el principito. Lo visitaré todos los días, y lo dejaré hablar aunque no siempre me guste lo que me diga; y yo le diré con sinceridad lo que pienso poniendo atención en mis palabras, para no herirlo. Lo alimentaré y lo haré crecer. Quizás no será uno de los más bellos de la blogosfera, ni tampoco el más original, ni el más brillante, ni mucho menos el más intelectual y culto – pero será siempre mío. Y terminará siendo para mí único en el mundo, aunque haya millones de los mismos, y yo seré única para mi blog, porque sin mí este no existiría.

Y si mi blog es para mí como la Rosa con cuatro espinas para El Principito, ustedes son como el zorro para mi blog. Entonces tendré que crear un vínculo entre ustedes y mi blog, a través de un rito (otra cosa olvidada). Escribiré algo todos los días y a la misma hora. Así tú podrás irme a buscar entre miles de publicaciones sin temor a no encontrarme, porque sabrás que yo te habré hablado a esa misma hora. Y los domingos sabrás que yo estaré rellenando mi tintero para recuperar mis energías y poder hablarte por el resto de la semana. Y aprenderás a reconocer mi voz y las barrabasadas que digo, y no te asustarás cuando no suene muy contenta o cuando diga algo fuera de lugar, porque serás mi amigo, porque habrás aprendido a conocerme y porque habremos creado un vínculo. Así que, dondequiera que tú estés, debes saber que regresaré siempre a media noche de Italia y que si me esperas o me buscas a esa hora, yo estaré ahí, para hablar contigo.

¡Oh!, me estaba olvidando del enigma.

Si no hubiese aprendido que cuando este corazón rojo Valentino late así de fuerte es señal de que está vivo y que yo tengo que escucharlo, dejaría a un lado estos pensamientos absurdos a lo Dan Crow en su Código Da Vinci. Los aniquilaría. Pero cómo hacerlo, si ayer, mientras me dejaba fechar de nuevo por mi Pequeño Príncipe, mi cerebro – y será por vía de la postovulación literaria, deben perdonarme – comenzó a hacer de El Principito el Código de Saint-Exupéry, y el corazón me palpitaba siempre y cada vez más y más y más fuerte, al ritmo del BOM-BOM, BOM-BOM, BOM-BOM.

El problema de este enigma es que no sé cómo explicarlo; por lo que lo mejor será comenzar en el principio.

.

* El Principito, Antoine de Saint-Exupéry

** El Código Da Vinci, Dan Brown

** Los 7 secretos de la gente altamente efectiva, Stephen R. Covey

05 Febrero 2015: ME GUSTA CUANDO TE GUSTO


Autor: Blogracho

Hace un mes me embarqué en esta aventura, y fue como zarpar en una de las carabelas de Colón. Pero no caí ni en la Niña, ni en La Pinta, ni en La Santa María; WordPress, esa fue mi nave.

Y si Colón descubrió América, yo me descubrí a mí misma en un nuevo mundo, que al cabo de un mes obtuvo: 1150 visitas, seguidores vía email 405 y blogueros 134, y 130 me gusta. Para muchos será poco, para pocos será mucho, para mí una confirmación de que tengo que seguir escribiendo, porque escribir es lo mío, porque escribir me gusta.

Y me gusta cuando te gusto, porque para mí es una recompensa a mi esfuerzo. Y me gusta aún más cuando vuelvo a gustarte porque aprendo a conocerte. Sé que uno de mis blogueros ama la ironía; que una es una romántica inexorable; otra es muy joven y tiene una mochila llena de sueños; sé que uno es un ilustre caballero y usa las buenas maneras para corregirte; que una se siente un poco grande para estar en éstas cosas pero ignora que tiene un espíritu fresco; uno es un gran poeta y yo adoro su poesía. Y ahora sé también que no soy la única a experimentar los traumas de la pubertad por la que atravesamos los escritores nóveles. Sé que a 405 he intrigado y que estoy tratando de descubrir qué cosa pudo haber sido.

Me gusta haber descubierto mi nuevo mundo, porque me estoy enriqueciendo con solo cuarenta y cuatro minutos al día.

Me gusta porque cada día me despierto con ganas de hacer mejor mi trabajo para poder llegar a mi casa y trabajar en lo que me gusta.

Me gusta porque ahora doy valor al tiempo, y he aprendido que diez minutos al día dedicados a cada uno de mis hijos haciendo lo que a ellos les gusta, valen más que mandarlos a las mejores universidades. Y me gusta porque con mi marido hago lo mismo, porque un matrimonio al fin y al cabo es como una novela que hay que ir construyendo todos los días.

Me gusta cuando recibo un mensaje porque siento que puedo comunicar con alguien y que lo que he escrito a alguien ha llegado; y me termino por convencer de que el mundo tiene ganas de hablar a pesar de lo que se dice, que la gente no comunica. Es que el Mundo sigue siendo el mismo, lo único que ha cambiado son los medios.

En algún libro leí que los lectores de Charles Dickens abarrotaban las calles en espera de la nave que llevaba los episodios de sus historias en América. Y cuando terminé de leer el párrafo pensé que eso era magnífico, lo máximo que le podía sucederle a un escritor. Y entonces volví a soñar y me decidí a zarpar en esa nave.

28 y 29 Enero 2015: CARTA A KURILONKO


Autor: Blogracho

Sigue escribiendo para ti, pero en lugar de guardar lo escrito, publícalo.

La consulta de kurilonko (blog)

28 de enero 2015

Estimado Kurilonko,

Tengo que hacerte una confesión. He leído tu post haciendo todas las combinaciones posibles e imaginables: en lugar de guardar lo escrito, publícalo para ti, sigue escribiendo; o: lo escrito publícalo escribiendo, sigue pero guarda para ti, en lugar de; y así sucesivamente…

Quería que supieras que estas palabras tienen el encanto de la brisa; capaces de emocionar y expoliar a la memoria sin que esta perciba que ha comenzado a caminar desnuda.

En toda mi vida no he escrito otras cosas que no sean mis diarios, lo paradójico es que siento un rechazo por los libros de este género.

Puedo pasarme la noche en vela devorando On Writing, de Stephen King, aunque de este autor no haya leído ni un solo libro. Pero cuando se trata de diarios íntimos, reales o ficticios, no paso de las primeras páginas; no son este tipo de intimidades las que me procuran el placer del voyeurismo.

Cuando tenía catorce años no terminé de leer el Diario de Ana Frank; era como tomarme un somnífero. Después de algunos años probé a leerlo de nuevo y obtuve el mismo efecto, pero esta vez me sentía disgustada conmigo misma por ser tan insensible y apática, y terminé por archivarlo, no sin antes esforzarme a entender el porqué de mi conducta. Lo mío no era apatía -¿sabes? Es solo que nunca he soportado las guerras ni los sufrimientos, aunque la historia se obstine en justificarlos hasta con lo divino. Por eso decidí que recordaría a Ana por su capacidad de comunicar, que va más allá de lo que las palabras dicen. Porque Ana podía ver el alma de las palabras, y transmitirlas.

Del diario de Bridget Jones, ni hablar, jamás me ha entusiasmado leerlo. Me basta y avanza con las mías de obsesiones, y el sobrepeso es un argumento del cual hay material suficiente en mis diarios.

Tampoco pude terminar de leer el diario de Anais Nin. Pero debo admitir que, de lo poco que lo leí, me gustó el uso que ella hacía de la puntuación. Debe ser propio buena en este género. Según la crítica, la mejor obra de Anais Nin son sus diarios. Pero yo tampoco soporto la desolación del abandono y del abuso -¿sabes?, así que también terminé por archivarlo. Además, Anais y yo tenemos modos tan diferentes de consumir la vida, que no encontré estímulo para seguir leyéndola. Miento, en algo nos parecemos: en la necesidad de escribir en nuestros diarios. Aunque ella lo hizo siempre. Desde los once años, cuando recibió su primer diario, no se paró nunca.

Yo también empece por esa edad; pero yo en cambio los he escrito con la periodicidad con la que aparecen las infiltraciones en la pared de mi casa. La primera vez que apareció me obligué a eliminarla – la escritura no da de comer a nadie -, me dijeron, y yo me convencí de ello. Con el pasar de los años la mancha de la infiltración volvió a aparecer y esa vez preferí sustituir ese espacio con ladrillos nuevos, el desamor el amor y los hijos. Hasta que después me olvidé de esa pared, y cuando menos me lo esperaba sentí la necesidad de ir a ver cómo estaba, y ya no vi nada, porque toda la casa estaba infiltrada.

Bueno, creo haber dicho más de lo que te hubiese interesado escuchar, Kurilonko; pero todo este preámbulo, que me costó dos días completarlo, era necesario para decirte que me has abierto los ojos: es hora de que empiece a escribir algo que yo sea en grado de leer.

Te seré grata siempre.

Con afecto,