24 MARZO 2015: RESEÑA ATÍPICA


Autor: Blogracho

La palabra “reseña” me congela los dedos y me hace entrar en paranoia – tal cual como la palabra “blog” hace dos meses y medios.

Por lo que he llegado a la conclusión que no teniendo nada que perder me voy a botar al mar sin saber nadar – como se suele decir. Si espero a tener más tiempo para hacer una reseña como se debe y a sentirme preparada para hacerlo la parálisis igual me hará morir ahogada, y lo que es peor – en la orilla y con el deseo de haberme dado un chapuzón.

Así que voy a comenzar con mis reseñas, a mi manera, lo aclaro desde ya; de hecho el adjetivo “atípica” en el título no está puesto para llamar la atención del lector, es para prepararlo psicológicamente. En estas reseñas no habrán datos del autor a más del nombre, ni críticas sobre el contenido, ni análisis del estilo literario y todas esas cosas que forman parte de una reseña, para eso está Wikipedia u otros tantos buenos artículos publicados en la red. Sé que al inicio será una chapuzada pero es así que se empieza a nadar… ¿o no?

20 Enero 2015: MI PASIÓN POR LOS RELATOS CORTOS (SHORT STORIES) Y RAYMOND CARVER


Autor: Blogracho

CARVERMe apasioné de éste género la segunda vez que encontré a Raymond. La primera, cuando me llevó a su Catedral y me la mostró con los ojos vendados, quedé flechada y con ganas de volver a verlo. Pero fue la segunda vez, cuando pude ver dentro de su tintero, que perdí la cabeza por él, por su género, y supe que él también sentía lo mismo que yo.

“Había entendido que me sería difícil escribir una novela, debido a mi incapacidad para concentrarme en algo por un período de tiempo apreciable. […] Tenía que ponerme en la mesa y escribir algo para terminarlo ahora, no más tarde o al regreso del trabajo, y antes de perder el interés. […] En aquellos días imaginaba que, si hubiese logrado separarme una hora o dos al día solo para mí, después del trabajo y la familia, hubiese sido más que suficiente. El paraíso. Y era contento de tener esa hora. […] Así de propósito y por necesidad, me limité a escribir cosas que sabía que podía terminar en una sola sesión, dos sesiones al máximo. Estoy hablando de los primeros borradores. He siempre tenido la paciencia de rescribir. […]”*

Supe que él era mi alma gemela. Y también yo la suya. Que él escribió esto para mí, para cuando nuestras vidas se cruzaran, y que él me susurraría sus angustias y que yo le acariciara su rostro de papel, deslizando suavemente mi mirada en cada una de las palabras de sus relatos.

*Il mestiere di scrivere, Carver Raymond.

13 Enero 2015: THE ELEMENTS OF STYLE – WILLIAM STRUNK JR.


Autor: Blogracho

Quiero dedicar esta “puntada” a este libro, corto pero preeminente; con una potencia que te hará suspirar con un: ¡Ay madre mía!

Este es un libro que siempre echarás de menos y que vas a querer tener en el escritorio, en el velador, en el sótano, en la cartera, en el baño; cerca de ti, donde quiera que tú estés escribiendo. Vas a querer tenerlo a una distancia tal que te baste estirar el brazo y tocarlo, sentir que está ahí, que es parte de tus pensamientos y de tus anotaciones.

“Será el cucharón de plata de tu vajilla”. Créeme. Y no soy la única a pensarlo; Stephen King en On Writting: “Todos los aspirantes escritores deberían leer – The Elements of Style”.

Cuatro capítulos y un apéndice parecen pocos; pero si quieres que entren en tu ADN vas a necesitar practicarlos. Y lo digo por experiencia propia.

Por eso, he decidido que las próximas puntadas serán dedicadas a esos libros que me han enseñado más en noventa páginas que en dieciocho años de estudio, y con los que me estoy componiendo una vajilla de porcelana que no se rompe y utensilios de plata con bicarbonato incorporado.

The Elements of Style es una entrada ideal para este banquete colmo de delicias que estoy por ofrecerles.

06 Enero 2015: LOS SIETE SECRETOS DE LOS PROLIFICOS


Autor: Blogracho

Es el libro de Hillary Rettig, que desaconsejo leer si lo que buscas es aprender a escribir como los grandes maestros de la literatura o sencillamente aspiras a escribir algo -leíble. Pero te será de gran utilidad si lo que quieres es terminar a toda costa un libro (cualquiera) y disfrutar de la perversidad del novel, que se activa y fermenta, al detectar errores e incoherencias de uno que se abanta de ser prolífico.

Es que Rettig es obsesionada con las palabras y con las páginas, con contarlas; su único y repetitivo consejo es el de que escribas inconscientemente y escribas y escribas (inconscientemente) hasta que llegues a tener pesadillas en la que llevas toda la noche tecleando cada una de las palabras que te pasan por la antecámara del cerebro: pescado frito con sueño de almidón de fútbol en la televisión con helado descongelado en el día de Reyes con seis grados bajo cero. Hasta que te suena el cronómetro que te indica que se han terminado los treinta segundos libres que tenías para dedicarte a tu libro, entre levantarte del retrete y lavarte las manos, después de haber defecado cuantas palabras has tecleado porque tu único objetivo en esa noche en tinieblas era martillar esas putas teclas sin pensar en el contenido, en la sintaxis, en la historia. Para que ese escritor reprimido salga de ti como un clavo sacado por otro clavo y brille por clavar libros. Sudas. Aprietas tus dedos en el cuello de tu pareja y mientras lo estrangulas gritas: ¡solo veinticuatro palabras en treinta segundos!; tengo que llegar a sesenta mil, tengo que llegar a sesenta mil, tengo… Te despiertas con el ardor en la mejilla que te ha provocado la bofetada que has apena recibido y jadeas.